Raúl Serrano. Maestro y formador de actores.
viernes, 29 de junio de 2018
domingo, 13 de agosto de 2017
En casa de sumisos
cualquier seguridad es arrogancia
en casa de hipócritas
cualquier honestidad es indecente
en casa de frívolos
toda renuncia es envidia
en casa de necios
toda verdad es mentira
en casa de soberbios
cualquier certeza es relativa
en casa de cortos
cualquier exaltación es desequilibrio
en casa de acomplejados
cualquier contundencia es imposición
en casa de tibios
cualquier pasión es violencia
en casa de ingratos
todo cuidado es obligación
en casa de modernos
cualquier ritual es primitivo...
Máximo D'Elía Leyton
martes, 7 de febrero de 2017
¿Relativismo o
neo-nihilismo?
Bueno ¿cada quién
no…?
Las culturas que
denigran a la mujer son ¿crueles, discriminatorias, racistas? Aprobar esto como
algo que solo concierne a dichas culturas es abrirle la puerta al virus de la
indiferencia.
Si la verdad es
relativa al individuo. Si todos los puntos de vista son igual de válidos.
¿Existe el derecho para castigar al responsable por amputar el clítoris de una
mujer, o son solo usos y costumbres?
¿qué sería estar
equivocado?
Cada quien recibe la
información desde sus filtros culturales.
Cada quien ve hasta donde su
ignorancia se lo permite.
De ahí la famosa
frase: “el que no sabe es como el que no ve”
Tiempos de
relativismo son estos donde se legitima la arbitrariedad como signo de
libertad. Los filtros por los que se
decodifica la realidad son: cultura, lenguaje, valores, creencias, actitudes,
expectativas, intenciones.
Si hablara de
fotografía podría nombrar diferentes objetivos: Zoom, normal, gran angular,
telefoto, macro, ojo de pez, entre otros. Estos dirigen los rayos de luz
(información, datos) hacia un censor que lee y capta. De la misma forma los
filtros de la cultura, leen y captan con relación al grado de ignorancia,
conocimiento, y características tanto
particulares como generales de cada filtro.
La actualidad revela
constantemente la vigencia del relativismo como
medio para justificar cualquier “postura ideológica”
Todos los puntos de
vista son igualmente validos.Una manera consensuada en la indiferencia para
poder admitir cualquier cosa como valida.
Luego entonces si el
violador se contenta violando, si el empresario explota a sus trabajadores para
enriquecerse, si un presidente promete y no cumple sus promesas, si al
sacerdote le gusta amar a los niños carnalmente, “por algo será” todo se
justifica en pos de la necesidad individual. Cada quien responde a sus
intereses. Si no se necesitan argumentos para sostener las acciones, la moral
se hace innecesaria, inútil.
El umbral de verdad
depende del grado de ignorancia de cada individuo.
La verdad no se acepta
porque compromete, incomoda, molesta, genera una responsabilidad que impide
ponerse a la altura de las circunstancias.
Si todos los puntos de
vista son igualmente validos ¿qué sentido tiene mirar, percibir, sentir,
escuchar, conocer, experimentar? ¿Escucha igual un músico que un deportista? ¿mira igual un
pintor que un ingeniero?
¿Para qué sirve que
alguien se preocupe por aprender a mirar?
si al final se quiere creer que todos
miramos lo mismo.
Se estandariza hasta
la forma de ejercer la sensorialidad.
El sabio y el necio no miran el mismo árbol
William Blake
¿Es lo mismo un vaso
con agua, que un charco, que un estanque, que un lago, que una presa, que un
río, que un mar, que un océano? Todas poseen en común el agua, pero son
importantes y numerosas las
diferencias.
Todos los libros tienen páginas, palabras. ¿Todos son literatura?
Una vez más se
adivina que la mentalidad impuesta conduce a la estandarización, a la
uniformidad, a la desaparición de las cualidades y defectos individuales, lo
que hace únicas a las personas.
La arbitrariedad es
tan flagrante que pareciera que hablar de verdad es algo reaccionario y que
responde en mayor medida a una cuestión meramente subjetiva o a una cuestión incluso de gustos. Se impide el
pensamiento original debido al estándar generalizado del tan cómodo ¿bueno pus
cada quién no? Un facilismo
ante la flojera de pensar, de argumentar, de tomar postura, de tener una
posición.
Así el mundo se ve
sin pasión, sin interés, sin ideales. El resultado de esto es una
sociedad vacía de sentido, campo fértil para la tecnocracia y el mundo de los
emprendedores, exitosos, calificados eficientes y profesionales que propone como
modelo el sistema neo-liberal.
Aquél que se suma a
las filas del relativismo negativo, deja de sentirse solo y aislado, forma
parte de un grupo de relativistas incapaces de afirmar algo, de tener una
postura o de defender una idea o principio. Se tiene mucho miedo a creer en
algo, se tiene mucho miedo de acertar y equivocarse. Signos de existencia cada
vez más carentes de sentido.
Los puntos de vista
dependen de puntos de referencia.
El problema es la
ignorancia de referentes. Desde dónde es conveniente tomar la foto para
optimizar las capacidades de un lente fotográfico determinado, dependerá de las
posibilidades de la cámara y del lente para saber donde ubicarse para tomar la
foto.
Si cada quien se
acomoda donde le parezca, sin saber de ángulo,luz, profundidad de
campo, luminosidad del objetivo, entre otros referentes, lo que haga puede
quedar bien, sin saber cómo lo hizo.
Aunque seguramente
quedaría mal.
Se opina de las cosas
como si padecieran orfandad histórica.
Si como para hablar
de cine bastara con conocer a Tarantino, y fuera innecesario saber quién es
Ingmar Bergman, o Federico Fellini.
Lo contemporáneo divorciado del referente
hace creer en una especie de generación espontánea de todo. El pasado es algo innecesario para comprender
el presente.
Nada se
interrelaciona, todo está en la nube y se toma solo lo que sirve sin necesidad
de ligarlo a nada. De dónde eran mis abuelos no tiene importancia, lo
importante es de dónde soy yo. Se rompe con el pasado como si no valiera la
pena revisarlo para entender el presente. Se proyecta el futuro como una
ilusión garantizada y sin contratiempos. El resultado es un limbo saturado de
inmediatez y banalidad. Un vacío crónico
de sentido y su proporcional insaciabilidad.
Los buscadores de la
verdad han sido los precursores del pensamiento humano. Entre esos buscadores
puede mencionarse a: Sócrates, Cristo, Galileo Galilei, Copérnico, Darwin,
Freud, Servet, Giordano Bruno, Marx, Platón, Sartre, Gandhi, Ibsen, Hipatia,
Marie Curie, Rosa Luxemburgo, Sor Juana, Rosa Parks entre muchos otros.
Muchos fueron
asesinados por poner en evidencia el error del rebaño que siempre es mayoría y
se contenta viviendo en el equívoco por comodidad y flojera. El valor de decir
que la mayoría ejerce un error permanente puede costar la vida.
La revelación suele
ser desafortunada tanto para el que revela como para el ignorante. Prometeo es
un claro ejemplo.
La necesidad de
sacrilegio impuesta al individuo de aspiraciones titánicas. Incomprendido por
los mortales, castigado por los dioses.
El ignorante no se
contenta con la revelación de una verdad, y cambia noblemente, al contrario, se siente profundamente ofendido
por el agravio y el atrevimiento que lo deja en evidencia, no es susceptible de
gratitud y contento al descubrir el equívoco y actuar sobre él como sea
conveniente. No.
La ofensa es
imperdonable. La mentira ofende a la verdad, pero nada es más peligroso que
cuando la verdad ofende a la mentira.
La permisividad con
la que hoy se legítima la imbecilidad es una prueba más de la falsa libertad
con la que se promueve la afirmación de la personalidad.
Los relativistas no
quieren saber por comodidad. Ignorar es el estado ideal, manifestar la
ignorancia como acto de libertad es un mecanismo que busca la estandarización.
Si la ignorancia prevalece, qué más da ignorar mucho o poco.
Si la mediocridad garantiza la ignorancia, para qué saber.
Es muy cómoda la
posición de abstenerse de buscar la verdad si como falso principio dicha verdad
no existe. Los grandes pensadores y filósofos lo han sabido, sin embargo es
impensable dejar de buscarla.
Si la búsqueda de la
verdad no tiene sentido, el engaño encuentra el campo más fértil que nunca para
sembrar equívocos como verdades. El relativismo reduce, discrimina, calumnia,
ignora, usa el sinsentido contra la razón. Si todo vale, el sinsentido se apodera
de las reglas, no hay trampa, no hay mentira. Es la manera más cómoda de
padecer idiotez y confundirla con genialidad.
Conlleva al
escepticismo, subjetivismo y emotivismo.
Sostiene como legítima
la imposibilidad de empatía, ¿cómo discurrir sobre un acontecimiento en otro
continente, si no es posible saber con certeza lo que sucede? Bajo esta premisa
el silencio total y absoluto es la mejor postura. Si no afecta directamente
para qué molestarse.
La contradicción del
relativismo, radica en afirmar como verdad, que la verdad no existe.
La verdad une a pocos,
el relativismo separa a todos.
El relativista no
procura el diálogo, impone la imposibilidad de verdad como fundamentalismo.
La verdad no busca
imponerse, la verdad no persigue adeptos.
Quien la siente, la
busca.
Máximo D'Elía Leyton.
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Máximo D'Elía
martes, 29 de noviembre de 2016
“La verdad tiene a
muchos en su contra, la mentira a muchos a su favor”
Antonio de Montesinos. 1511
Se retira un
imprescindible revolucionario cubano,latinoamericano.
Logra como resultado
de lucha, convicción y resistencia, un pueblo respetado, un pueblo admirado y
soberano. Detractores o simpatizantes… cubanos.
La cubanidad hoy,
como consecuencia de la revolución, es sinónimo de dignidad.
El tránsito de las
grandes hazañas ha sido, es y siempre será difícil.
Esto lo saben los llamados
a las hazañas, los demás no lo saben.
Poner en evidencia la
perversión del orden establecido, no lo perdonan los imperios, ni los antiguos,
ni los modernos.
Aquellos que suelen
poner en evidencia el error crónico de las falsas verdades, generan
controversia.
Se despide un
imprescindible. Un hombre que tomó la decisión, junto con otros grandes
hombres, de cambiar el curso de una historia ya escrita por los que suelen
escribir con antelación la historia oficial de los hechos.
Un hombre que junto a
otros grandes hombres, arriesgó su vida con el deseo de reivindicar a su
pueblo, y lo logró. Cosa rara esa de que desde los tiempos antiguos, la
integridad molesta a los que no la encuentran en el espejo.
El mundo les dio la
espalda, los embargó.
Cuba libre y sus idealistas
los pusieron en evidencia. Imperdonable.
Renovaron los colores
de los revolucionarios de ayer, hoy y mañana.
Transformaron el
paraíso de pocos en ejemplo de conciencia para todos.
Un hombre
revolucionario, cubano, latinoamericano, histórico, se retira, la dignidad de aquél
que la posea…lo absolverá.
¿Qué habremos de
hacer ahora los latinoamericanos en materia de dignidad?
Más que probado está
que ni la democracia, ni el capitalismo, ni la plutocracia dominante, busquen
la dignidad de su pueblo, de su gente,de las personas, de
los humanos.
Máximo D'Elía Leyton
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domingo, 18 de septiembre de 2016
“A propósito de modas ideológicas”
La nueva era o New age, como
es mejor conocida, tiene sus inicios a finales del siglo XIX. Termina la era de
piscis, e inicia la era de acuario o nueva era.
Esta nueva moda astrológica,
conlleva ciertas premisas: revelación del orden superior, conexión con energías
universales, decepción religiosa, prácticas de apertura de “conciencia” entre
otras.
Esta moda que ha venido
proliferando a lo largo y ancho del siglo pasado y lo que va del siglo
XXI, tiene actualmente un auge peligroso.
Si conciencia es: con
conocimiento, resulta difícil creer que un método elemental como la mayéutica, sistema
que utilizan los niños. ¿Y por qué? ¿y para qué? haya sido suplantado por una
orientalización rica en prácticas y disciplinas, así como también pastiches
fantásticos, que combinan un poco de aquí, un poco de allá, y se obtiene algo
así como la pomada verde de feria que lo cura todo.
El anzuelo comercial
pregona que tales “ciencias, filosofías, y remedios, conducen al “autoconocimiento,
a la conexión con las energías positivas del universo y a la plena salud”. Sin
embargo después de más de un siglo, se puede verificar que tales prácticas y
creencias disminuyen paulatinamente las posibilidades en el ejercicio del
pensamiento crítico, por ejemplo: ¿y por qué? ¿para qué? ¿cómo? ¿dónde? ¿quiénes? cediendo
lugar a la panacea “espiritual”.
¿Quién dice que para pensar
se tiene que apagar el switch del espíritu o viceversa? ¿para sentir o
conectarse con las fuerzas de la naturaleza y el cosmos hay que apagar el
switch del pensamiento? Con estas auto discriminaciones, la guerra santa que se
lucha en el fuero interno de cada ser tiene consecuencias catástrofe.
Esta “nueva era” nos habla de
que en el universo, los pensamientos positivos con ayuda del éter producen
realidad positiva. Ahora bien, dudo, desde lo más agudo de la duda, que las
enfermedades curables que azotan al mundo: el hambre, la injusticia en sus
múltiples formas, sean causa del pensamiento negativo. La palabra víctima
tendría que desaparecer del idioma. Esta empresa que algunos tienen la osadía
de llamar planeta, pierde credibilidad financiera, seguridad económica y
política, para que seres de luz de otros planetas y galaxias inviertan en un
lugar como éste, donde el 10 % de la población tiene subordinado al 90 %
restante por cuestiones de mente o pensamiento.
No podríamos osar llamarlo
esclavitud, puesto que fue erradicada de la empresa, perdón del planeta, hace
ya muchas horas.
Lo que no se ha entendido, es
que a través de la “conciencia cósmica”, el pensamiento negativo puede
ser revertido, si los pensamientos y las acciones de los enfermos y
hambrientos tuvieran buena actitud mental, otro gallo les cantaría.
Pero, cosa
curiosa, parece que la gente de piel oscura es también oscura mental por naturaleza, y no
logran desarrollar una sana sensibilidad hacia la luz. Aquellos que logran una “verdadera
apertura de conciencia” es porque han asumido que hay un orden superior cósmico
que regula todo, llámese también: fondo monetario “internacional”, banco
mundial, instituto tavistock, cia, onu, vaticano, entre otros operadores del
orden universal.
Los medios que utilizan los
iniciados para descubrir la luz interior y los diferentes grados de oscuridad
en los otros, suelen ser disciplinas importadas de oriente como: tai chi, chi
qung, yoga, meditación trascendental, reiki, feng shui, u/o pastiches como la biodescodificación o
bioneuroemoción, constelaciones familiares, gestalt, dianética, método silva,
tarot, grafología, coaching, flores de bach, entre otras formas que buscan el “equilibrio
y la paz” en una especie que nace enferma, vive enferma y muere enferma.
Si no es así, tantos medios
de sanación vendrían a constituir un gran absurdo.
¿Busca salud, equilibrio y
paz, quien no es ni sano, ni equilibrado, ni pacífico, o se busca por moda? ¿habrá
tenido Shakespeare los chakras alineados?¿habrá recibido el coaching necesario
para entender que quien le resultaba antipático, era porque él tenia un
problema que resolver?
La tan famosa “búsqueda
espiritual” tiene millones de adeptos que practican de forma regular una o
varias de las panaceas de turno. Quiero
entender que si algo se busca, es, o por que no se tiene, o porque no se ha
encontrado. La búsqueda interminable de sí mismo, se llama desde hace milenios,
narcisismo. Debe haber sido muy cómodo para el resto de la población masculina
donde habitaba Narciso, que se la pasara mirándose en el espejo de agua.
Se ha dado un incremento
importante desde los años 60s. del sincretismo pastiche y fetiche. Católicos
practicantes de yoga, vegetarianismo, ámbito empresarial, adquisición de
productos de alta gama, activistas ecológicos contra la contaminación de los
mares, que provocan otras empresas que comercian con la empresa en donde se desempeña la persona en cuestión...
Búsqueda de un confort y una calidad de vida que responde a un consumo
patológico. Al mismo tiempo que se intenta practicar un ascetismo que permita
la sana indiferencia necesaria para sostener esta magna incongruencia, la cual
es un síntoma cuasi-inequívoco de ausencia de principios y de coherencia.
No “todo cabe” sabiéndolo
acomodar. Si hoy la necedad llega a sentenciar que el agua y el aceite “Sí” se
pueden mezclar, hagamos un llamado a los defensores del ecosistema y advirtamos
que los aceites que desechan en el mar y
en los ríos las empresas aceiteras, petroleras, entre otras, no importa, hoy ya
se pueden mezclar sin consecuencias. Tendríamos que solicitar a la real academia
de la lengua, la eliminación por anacronismo de la palabra incongruencia, de la
palabra incompatible y de la palabra incoherencia.
Si todo puede combinarse en
las proporciones justas sin alterar la compatibilidad, entonces ¿por qué los
incrementos en la incomunicación y en la inestabilidad emocional, mental y
física?
Contrariamente a lo que se
apuesta, el resultado es una sordera espiritual, que distorsiona la realidad, e
imposibilita para entender entre ser y no ser. Entre forma y fondo, entre
apariencia y verdad. Ante semejante receta, el resultado es un platillo
incomible, incluso para los excéntricos amantes de lo exótico.
El corto circuito es difícil
de salvar debido a la costumbre o hábito que se adquiere a estar sano cuando
se está enfermo, y a estar enfermo cuando se está sano.
¿Qué despierta la
credibilidad de las personas hacia este tipo de prácticas?
Una necesidad imperiosa de
autoengañarse. La urgencia de huir de los conflictos por miedo a enfrentar, dando como resultado la evasión crónica, aunado a un complejo de inferioridad agudo que necesita convertirse en centro de
atención a través de prácticas que implican supuestos conocimientos no aptos
para mortales comunes.
Pertenecer a un grupo que
comparte la misma pérdida o ¿búsqueda? Espacios donde cada quien respete las
mentiras vitales del compañero. Creer firmemente que la espiritualidad es
potestad de oriente, sus múltiples recetas adaptadas a occidente, ó, combinaciones
de risa loca como la biodescodificación y sus gurús de turno.
Tener perdido el
valor de que la espiritualidad está en leer a Galeano, tanto en como disfrutar
de un buen asado o caminar por el campo, es darle a la espiritualidad acepciones parciales y poco serias.
Occidente genera vacío
existencial con la enajenación inherente a sus medios de vida. Oriente llena
ese vacío con prácticas pasivas que conducen a la indiferencia para poder
tolerar semejantes pastiches de incoherencia y necedad. El resultado es un
zombi comercial con delirio de oriental iluminado.
Dejarse afectar por esferas
de influencia que después de un tiempo considerable de existencia en el mercado y la cantidad de adeptos que recluta, logra el consentimiento por aprobación de
masa, de cantidad, nunca de calidad, sería tan absurdo como decir que mcdonalds
o starbucks, poseen calidad por la cantidad de gente que consume sus productos.
Aprobación por moda, o pésimo gusto, no por convicción ni por apreciación.
Dentro de los fundamentalismos
de los practicantes, hoy ya nos toca ver y escuchar discriminación
alimentaria, racismo ideológico, iluminación inequívoca. Las lentejas y los
frijoles lloran cuando son hervidos, el consumo de carne es una práctica
primitiva, sádica y caníbal. Es una lástima que no poseamos tres estómagos como
las vacas para comer pasto, olvidarnos del hambre mundial y estar totalmente sanos, saludables y serenos.
En un equilibrio orgánico, cósmico, universal, definitivo y probado.
¿No habrá meditación trascendental
en la lectura de “Los Hermanos Karamazov”? ¿será necesario cultivar la
conciencia social, política, religiosa y humanista, en el sano humus de la
tierra fértil que damos en llamar cultura personal? ¿El terreno de lo
espiritual no es también la reflexión y la conciencia social, política,
religiosa y humana, a la que nos invita una novela como “Los Hermanos
Karamazov”?
¿No es Dostoievski un ser
espiritual que lega un testimonio artístico de dimensiones extraordinarias?
¿Desde cuando lo espiritual corresponde al terreno del místico, del que tiene
un atuendo determinado, del que come hierbas o del que habla de la tolerancia
desde una intolerancia endémica?
La legión de adelantados que
ha dado como resultado el incremento de prácticas "sanadoras" en rechazo del dolor, pero aprendiendo a combinarlos de forma conveniente, privilegia el
sinsentido, o sea, la coexistencia “armónica” de todo. Todo puede cohabitar, no
hay diferencias, somos iguales pero individuales, somos diferentes pero
humanos. Si todo se autoregula, la voluntad y la decisión resultan innecesarias.
Todos estamos conectados.
Todos somos uno y uno somos todos.
Suena bien pero se ve muy
mal. Si la igualdad no fuera una manera de exacerbar las diferencias, las
diferencias serían aceptadas, cuando sea el caso, con respeto, no con
tolerancia. Si todo puede ser, nada es.
Si no se aprende a distinguir
entre capitalismo y catolicismo por ejemplo. Prácticas que se excluyen, los
resultados catastróficos dejan heridos por todas partes. El agua no contamina
el petróleo, es el petróleo el que contamina el agua. No se pueden combinar
armónicamente sustancias de diferente naturaleza. Pero la buena nueva, es que
hoy se puede ser meditador y empresario, musulmán y bebedor social, psicólogo y
gurú místico, poeta y corredor de bolsa,
todo está permitido, bienvenidas las combinaciones y en ellas su respectiva
inequívoca dosis de necedad e incongruencia.
Estamos ante
la desaparición de la ética por comodidad, por pereza.
Las múltiples combinaciones
de la eterna paz y la felicidad, han dado como resultado una tierra fértil
para el adormecimiento. Si nada perturba no es porque se sea un iluminado
imperturbable, es más bien porque se está anestesiado, drogado, a la manera que
lo plantea Huxley con el soma, en Un Mundo Feliz.
Mis
problemas son nuestros problemas, tus problemas son tus problemas.
La debilidad
emocional y la destitución de valores, constituyen el resultado de las
prácticas mencionadas. Ante la debilidad no se puede luchar ni por un ideal, ni
por la justicia, ni por la verdadera conciencia. Ante la debilidad, es
imposible enfrentar situaciones adversas sin ayuda de un fármaco, o de un
“especialista”.
La indiferencia por exceso,
la abulia, la falta de capacidad para indignarse ante la vileza o la infamia,
no son logros de autoconocimiento o de trascendencia luminosa, sino más bien
todo lo contrario. Si todo responde a un orden o destino sagrado cósmico
universal, vivir esta vida es un absurdo que se resuelve con la muerte. Vivir
es una enfermedad que hay que curar con la muerte, pero no es un llamado al
suicidio, es un llamado al Zombismo.
Si aquí no hay nada que hacer, si por algo
son las cosas, si se pasa a mejor vida,
o se espera reencarnar en algo mejor, o fundir la energía con la energía
universal, la consecuencia es la desaparición de la voluntad por comodidad.
¿Ésta moda prolongada de
prácticas de “autoconocimiento” y “apertura de conciencia” representan una
transformación cualitativa para que la especie humana crezca espiritualmente?
La respuesta debería ser
dejada a criterio del lector, pero si es practicante del “camino de la luz”,
“de la fuerza” es mejor responder que no, no ha sido lo maravilloso que quiere
creerse neciamente que ha sido. Pocas ocasiones se tienen para conocer a
personas más instaladas en el YO,YO y después YO, como en ámbitos de sanación-brujeria-psicología-reiki-meditación…………
Cuando se cuestiona alguna de
estas múltiples prácticas y sus arbitrarias combinaciones, contestan a la
manera de los ortodoxos religiosos:
“ya lo entenderás cuando lo
tengas que entender” signo inequívoco de haber encontrado al niño interno y de
haber superado los múltiples “traumas” de una niñez infernal.
Ellos “YA” encontraron
las mieles de la luz. Son impermeables al dolor e imperturbables por ascenso.
Ya le llegará el turno a los
desiluminados u oscuritos que se resisten o no están todavía preparados para la felicidad eterna. La evolución
escoge a sus adeptos con cuidado.
Los signos actuales de los
tiempos nos revelan cada vez mayor sectarismo, indiferencia por exceso y por
vacío de sentido, culto propio por ausencia de referentes, verdades a la medida
de falsas libertades, injusticia solapada en el bajo costo de la justicia, amor
como condicionamiento de control y manipulación, o como
maquillaje afectivo de la mentira vital.
Trastornos a la carta,
depresiones a la medida del aburrimiento por exceso, pastillas de felicidad
patológica al alcance de no cualquier bolsillo.
Más poesía y menos mantras
diría Horacio Quiroga, más Tchaikovski menos veganismo diría Luis Buñuel, más Galeano y menos coaching
diría Ernesto Guevara, más enfrentamiento y menos pastillas diría Juan Gelman,
más conciencia verdadera y menos inmediatez banal.
Se buscan respuestas sin
haber hecho las preguntas correctas, incluso sin haber hecho preguntas.
Interactuar a plena convicción con un texto como “Papa Goriot” de Balzac, con
un texto como “El Enemigo del Pueblo” de Ibsen, puede ser mucho más
revelador que una serie de sesiones con el psicólogo, o una lectura del tarot.
Dejarse interpelar por la profundidad del pensamiento espiritual de dichos autores
entre muchos otros, puede revitalizar el humus de la tierra cultivable de cada
persona.
Renunciar al mundo a través
de ascetismos aniquila la voluntad. Sin voluntad no hay toma de
decisiones, no hay posiciones claras, no hay principios de valor, no hay
esfuerzo, no hay verdadero movimiento interno.
El amor es dinamismo, no
pasividad e indiferencia. No enfrentar no es ausencia de violencia, puede ser
mas bien presencia de cobardía, evasión.
Sabotear el conflicto es no
saberse poner a la altura del conflicto que haya que resolver.
Si la no violencia implica el
derecho a todo, la violencia feroz pierde sentido.
Las atrocidades se cometen
con cada vez menos sorpresa moral.
La degradación ambivalente
hacia la indiferencia permisiva, tanto como hacia la ferocidad humana, mucho
más peligrosa que la ferocidad de cualquier otra especie,
es un signo revelador
del espíritu de la época.
Todo está permitido. La
proliferación e incremento de violencia, no da tregua, abarca prácticamente
todo ámbito. Se procura la cordialidad diplomática, pero no hay sorpresa con el
sinsentido de la muerte por violencia.
Si es a un estomago a lo que
más se parece el espíritu, se debe cuidar con que se lo alimenta. Si somos
seres tridimensionales, espíritu, mente y cuerpo, no veo la necesidad de
trabajar una dimensión en detrimento de otra si se pretende organicidad.
Parece que tantas dosis de
anestesia diaria entre mantras, runas, terapias, asanas, chakras y palanganas,
conducen al convencimiento de que gritar ante una circunstancia determinada de injusticia o indiferencia es
actuar de manera desequilibrada o agresiva. Se sataniza estar vivo intensamente y se deifica el “respeto a
todo” incluyendo la pedofilia, las políticas laborales, la manipulación mediática
o alimentaria siempre y cuando no afecte de manera directa los intereses
propios.
Bajo esta óptica cientos de
miles de italianos, españoles y sudamericanos deberían meditar y comer
hortalizas para llegar al autoconocimiento luminoso, definitivo,
y así
aprender a bajar la voz y no gesticular de maneras tan groseras.
La creencia en la
reencarnación es un elemento que condiciona el comportamiento para no tener
que volver a esta vida de sufrimiento.
La idea de reencarnación
desprestigia la mortalidad por la inmortalidad.
Siempre habrá tiempo…
A excepción de algunos que lo
pasan “muy bien”, otros pagan las culpas de su vida, o sus vidas pasadas. El
sufrimiento es causa de la ley del karma, se ha hecho algo pecaminoso en esta o
en una vida pasada y se vive para pagar.
Para la realización de las
prácticas de “elevación”, la legión de adeptos se somete al control del gurú. Maharishi
decía: “que una persona hambrienta, puede convertirse en una persona hambrienta
pero feliz, si practica la meditación". Resignación y pasividad.
Es más fácil para el estado y “las fuerzas del orden” controlar a un hambriento feliz que a un hambriento enojado
por que sabe que tiene derecho inalienable a comer y que hay comida para
alimentar tres veces la población mundial. El hindú trata de convencerse de que
el sufrimiento solo está en su mente, ilusión llamada maya. Venda mental que
debe ser eliminada para ver con claridad. La claridad de sufrir como algo
ilusorio, el sufrimiento está en la mente, no en la miseria que vemos. Los
ingenieros de semejante construcción ideológica son dignos de insana
admiración.
“La meditación trascendental”
adormece las emociones y la compasión, así todo se acomoda para ser
comprendido.
Se adquiere armonía
inconsciente por medio de una manipulación de armonía consciente, para
rendirse a la autoridad manipuladora sin darse cuenta, se pierde la libertad y
la seguridad. La consecuencia inmediata es el miedo a todo. Traducido en
ataques de pánico, depresión ante la inevitable toma de decisiones. Estrés ante
la velocidad que implica la “eficiencia mecánica” en los ámbitos laborales.
Estas formas de
adoctrinamiento mental por medio de promesas de “conciencia espiritual”
permiten ir tomando medidas que se han ido dosificando poco a poco para
convertir al planeta tierra, en un gran mercado de la “salud espiritual”. Ya no nada mas se vende lo que se puede
comprar, también se vende lo que no se puede comprar pero tiene precio.
¿Es una presa tan fácil el
ser humano? Existen varios ejemplos que ponen en evidencia de forma categórica
la manipulación constante a la que se somete la especie casi sin darse cuenta.
Hubo épocas en donde la gente, hubiera puesto las manos al fuego, afirmando que
la tierra era plana, o que la tierra era el centro del universo. Que la
esclavitud era algo natural o que la sangre estaba quieta, hasta que Servet, cometió la insolencia de decir que: la sangre no se quedaba
quieta sino que circulaba por el cuerpo y se purificaba en los pulmones. Lo
llamaron el Copérnico de la fisiología y por supuesto le costó la vida.
¿A cuantos equívocos se
expone el ser humano, y cuántos condicionantes no permiten esclarecer el
equívoco?
“la verdad tiene a muchos en
su contra, la mentira a muchos a su favor”
¿por qué será?
Se quiere creer a pie
juntillas que la pasividad abúlica y la indiferencia son síntomas de paz, equilibrio
del espíritu, en poco tiempo será uno más de los engaños a los que se somete
al que quiere y necesita creer en cosas increíbles.
Se alimenta constantemente la
falsa humildad de creer que siempre hay algo que sanar.
Si vivimos enfermos no debemos confiar en nosotros. Y
si siempre hay algo que sanar, siempre habrá un gurú, o una pastilla para
sanarlo. La derrama económica que esto genera es digna de meditación.
El miedo y el miedo a tener
miedo, son un generador de consumo de productos que acaso disminuyan
momentáneamente los padecimientos del falso miedo, pero sin miedo natural no
hay reacción, no hay valorización, no hay percepción, no hay intuición.
La falta de “perfección
humana” busca falsa perfección en los lugares más insólitos y a través de
prácticas que se van convirtiendo en dogma.
En el apartado ecológico de
dicha moda llamada nueva era, el hambre mundial debería de ser un censor moral,
para evitar padecer el síndrome de inversión ano-bucal agudo.
Otro signo
inequívoco del espíritu del siglo XXI.
Tal síndrome tiene como
síntomas: la creencia de que los pepinos lloran lágrimas negras cuando el
vinagre ataca sus terminaciones nerviosas.
La mano de plátanos va
sufriendo pérdidas familiares irreparables cada vez que alguien arranca uno
para comérselo. Los doctores del plátano lo llaman Fruticanibalfrutismo.
Término aceptado por la real academia de la lengua, próximo a ser difundido por
coca-cola.
Absoluto control del cuerpo y
la energía, en otras palabras, desaparecer el impulso, los nervios, la
sorpresa, la cólera, ¿dominar para ser dominado?
El control del cuerpo y la
energía debería de revertir la enfermedad y el enojo.
El mundo se convertiría
en el tan ansiado paraíso sin enfermedad, sin sufrimiento, sin dolor y alegría
inagotable. Si tener mayor elasticidad o alimentar al cuerpo con
mayor cantidad de alimentos alcalinos implicara ser un mejor ser humano para
los otros, sería estupendo. El problema es que la elasticidad y la alcalinidad se hacen modelos discriminatorios hacia todo lo que no se le parezca y no son
garantía de ninguna iluminación ni de salud a prueba de todo.
¿Por qué hay quien quiere
acabar con nuestra casa?
¿Será por que ascender con
Dios, Alá, Yahvé, o cualquier otro nombre que se le quiera dar implica un
estado superior?
La gran contradicción de la
legión de iluminados o seres de luz, radica en defender la tierra y
despreciar esta vida transitoria en pos de fundirse con la energía superior.
Se habita en una especie de limbo donde la voluntad es suplida por la
pasividad impermeable.
Cada quien es dueño de su
mentira. Solo se hace imprescindible saber que lo que es mentira, no es verdad.
Y que la verdad es un valor universal, no relativo.
No se pueden armar paraísos
artificiales y creer que son modelos a seguir.
Para ser quien se es no hace
falta ni oriente ni occidente, ni tanta sofisticación haciendo un ruido
ensordecedor. Hace falta quizá resistirse a la tentación de no ser sin consecuencias.
Máximo D'Elía Leyton
lunes, 5 de septiembre de 2016
Donald
Donald
Donald es uno de los
protagonistas de un sistema llamado Plutocracia. No por ello está en una
caricatura de Disney. Donald, Pluto y Mickey contra demo y cracia. No.
Esto sin duda es algo
serio. Donald es el candidato del partido Republicano a la presidencia de los
Estados Unidos. País situado al norte del continente americano. La
obsesión por el dinero en Estados Unidos es tan legítima, como la obsesión por
la guerra, por el control, por el poder, la intimidación, la fama y el éxito.
Cuando Seneca decía: Si el dinero fuera bueno, haría buenas a las
personas, no imaginaba que Donald refutaría con hechos aquella frase sin
escrúpulos.
Donald es hijo de
inmigrantes alemanes que como tantos otros inmigrantes, viajaron en busca de
fortuna por aquellos tiempos de la fiebre del oro. Esta gente junto con un
grupo nutrido de inmigrantes, hicieron de los Estados Unidos, el único país que
no tiene nombre, por estar constituido por tantas personas de nacionalidades
diferentes.
Nueva York, cuna de
Donald, es un claro ejemplo de lo que muy civilizadamente hoy llamamos
cosmopolitismo.
Esta tierra llamada
también “La tierra de las oportunidades” le da sin duda alguna, constantes
oportunidades a otros países de aprender a someterse disciplinada y
voluntariamente a las políticas económicas y militares del país más pacífico del mundo, o por lo menos
el país promotor más importante de la libre competencia, actualmente una y otra
son sinónimos.
Un país donde se
solicita identificación para comprar cigarrillos y no para comprar armas de
fuego y balas para cargarlas. Productor de armas Number one del planeta. Los tiroteos entre jóvenes de entre 15 y
25 años dentro de instituciones educativas, se ha convertido lamentablemente en
una práctica cotidiana.
Donald goza de salud
debido a la constante práctica de la codicia del poder, la codicia de la fama y
la codicia del dinero. Los fanáticos del dinero siempre han perseguido la
equidad, solo que han tenido poca suerte. Quizás el dios en que confían impreso
en sus billetes, todavía no entiende sus nobles pretensiones.
Donald está
determinado a mejorar la situación de la tierra que lo vio nacer. Para ello ha
decidido disminuir la violencia y el asesinato por arma de fuego en Nueva
Orleans, Detroit, Baltimore, Nueva York, Miami y Washington D.C. entre otras.
Es muy lamentable
para él y sus colegas empresarios, ver como dichas ciudades padecen índices de
violencia tan severos como en los países vecinos. Países que Estados Unidos se
preocupa de tiempo completo por certificar, corregir y apoyar
desinteresadamente. Si no la CIA
o agencia central de “inteligencia” no tendría razón de existir.
El país que tiene el
nivel más alto de propiedad de armas per capita en el mundo, trabaja
diariamente y sin descanso para producir cada vez más armas, para que sus
ciudadanos se mantengan protegidos contra ellos mismos.
Donald es uno de los
ejes humanos más importantes del establishment, modelo socioeconómico
capitalista. Diseñan junto a importantes celebridades del arte y la cultura, programas
de entretenimiento sano para el pueblo, como los tan ilustrativos shows de
realidad ó reality shows como los llaman ellos en inglés. “El aprendiz” es uno
de estos juegos de realidad estilo “El gran hermano” donde Donald con su
experiencia, sabiduría y conocimiento, enseña a los participantes a ser
personas de bien, para lograr confirmar que la riqueza es para los elegidos y
la pobreza un mal que merecen los
fracasados.
Donald tiene a su
cargo certámenes de belleza como Miss Universo. Al ser tan buen mozo, tan
galante y mesurado, logra conquistar todo lo que se propone.
Donald tiene una
piedra en el zapato y le molesta. Acostumbrado a todas las comodidades que
brinda el sistema bajo el que vive, se ha dado a la dura tarea de trabajar
fuerte para que prevalezca dicha comodidad amenazada hoy por México, y otros
países de América Latina, Asia y África.
Donald como la gran
mayoría de sus antecesores tanto en el ámbito financiero como político y
social, posee un virus llamado xenofobia. Es lógico que un país que practica el
racismo con plena libertad desde hace siglos, legitime a un hombre exitoso como
Donald, en sus acciones contra los desfavorecidos de la tierra. Donald está convencido de que el muro que
levanta Estados Unidos en la frontera con México, tiene que ser pagado por el
pueblo mexicano.
Si ésta medida
impidiera que muchos estadounidenses
utilizaran a México como paraíso de prostitución infantil, compra
indiscriminada de estupefacientes,
tráfico multimillonario de armas, tráfico de personas, diversión libre
de consecuencias morales, “prohibida” en el país de la estatua de la libertad, (menuda paradoja) entonces dicho muro no existiría.
Donald considera que
el principal socio comercial de Estados Unidos, México, no es amigo. Esto es extraño,ya que Estados Unidos invita siempre a
sus vecinos a participar de su modelo de amistad, de lo contrario les
obstaculiza el camino con bloqueos, invasiones militares temporales o permanentes. El terrorismo de estado es su
práctica más conocida, la llevan a cabo de forma tanto militar como económica.
Es el precio de ser el pastor obligado a corregir a las ovejas descarriadas.
No esté de más
mencionar que dichos pastores comprometidos con el sano ejercicio de la
plutocracia, dialogan en un espacio llamado “oficina oval” con el propio Dios,
el cual los conduce a proceder ante cualquier eventualidad de la manera más
eficiente.
El compromiso de
Estados Unidos es tan serio que gasta 600 mil millones de dólares en “defensa
militar”. Cifra superior a la de China, Rusia, Alemania, Japón, Reino Unido,
India, Francia, Corea del Sur y Arabia Saudita JUNTOS.
Donald cree
firmemente en la Declaración
de Independencia del 4 de julio de 1776 donde Thomas Jefferson proclama: Todos los hombres son creados iguales, que
su creador los ha dotado de ciertos derechos inalienables…
Sin embargo Donald se
pregunta constantemente:
¿Por qué habrá sido
Tommy Jefferson propietario de esclavos durante toda su vida?
Donald es asiduo
lector de versos de sus compatriotas. Gente como Borges, Paz, Rulfo, Machado,
le resultan poco interesantes. Y últimamente ha leído de aquél gran poeta Walt
Whitman, algunas palabras que escribió en el periódico Eagle de Brooklyn por el
año 1847 que rezan:
“Sí¡ a México hay que castigarlo severamente!¡Que ahora se lleven
nuestras armas con un espíritu que enseñe al mundo que, mientras no nos
perdemos en discusiones, América sí sabe aplastar, como también extender sus
fronteras!”
lo cual ha influido
en los pensamientos pacifistas de
Donald. México nos manda lo peor,
violadores, narcotraficantes, enfermedades... dice Donald muy molesto,
por ello exige que se
tomen medidas de exterminio, deportación, discriminación, racismo.
¿A nosotros
latinoamericanitos de a pie, nos mandan también lo peor?
Mc Donalds, Starbucks, Philipp Morris, Burger King, Playboy, Coca cola. Videojuegos. CNN. Películas de asesinos seriales que, cosa rara,
se dan como hechos en serie. Armas, pedófilos, ¡y gringos que no saben hablar español!
lugar común donde hay
que reconocer que la riqueza de la lengua castellana es mucho más difícil de
aprender que el inglés.
Son sin lugar a duda
expertos en ponerle marca de prestigio a la basura en serie y venderla a precio
de legítima manufactura. Es digno de la más alta admiración.
Los plutócratas están
convencidos de que el destino manifiesto
providencial, le dio a los blancos guapos como Nixon, Carter, Bush,
Donald, la dura tarea de civilizar a las razas inferiores.
Donald se pregunta
muy a menudo ¿cambian las obligaciones de la justicia, con el color de la piel?
Donald sabe que sí,
lo celebra diariamente como símbolo de libertad. Tampoco podría hacer otra
cosa.
Donald y otros tantos
propietarios del multimillonario negocio llamado plutocracia capitalista, están
muy cansados de recibir constantemente amenazas de paz,de libertad, de conciencia, de igualdad,
saben que dichas calamidades impiden el sano desarrollo de sus negocios. El
país de las barras y las estrellas sabe defenderse mejor que nadie contra semejantes terrores.
Máximo D'Elía Leyton
lunes, 11 de mayo de 2015
?Comprendo sin Entender¿
Por:Máximo D'Elia Leyton
“El valor de un texto bien podría medirse por lo que desencadena en quien lo lee. Los libros mejores, los mejores ensayos y artículos, los más eficaces poemas y canciones no pueden ser leídos o escuchados impunemente. La literatura, que se dirige a las conciencias, actúa sobre ellas, y cuando la acompañan la intención, el talento y la suerte, dispara en ellas los gatillos de la imaginación y la voluntad de cambio. En la estructura social de la mentira, revelar la realidad implica denunciarla; y se llega más allá cuando el lector crece un poquito a través de la lectura”.
Eduardo Galeano
A menudo ante la explicación de un tema específico, ya sea desde un ámbito docente, hasta el cotidiano entre familiares y amigos, el escucha puede comprobar su atención y concentración repitiendo la base argumental del hablante, aceptando y afirmando lo expuesto, o todo lo contrario, puede conceder razón a las ideas planteadas, incluso aportar relaciones con respecto a otros temas afines, enriquecer los argumentos del hablante o refutar.
Ante esta posición con respecto a lo escuchado, el escucha puede creer que entendió, puede corroborar con convicción lo que decidió aceptar como verdad, o como algo convincente, certero, asertivo, lúcido, equilibrado o todo lo contrario y todos los matices en medio que puedan detonarse. La cuestión surge cuando se somete a prueba la comprensión para descubrir si se asimiló como entendimiento, como algo propio, asumido, en el caso de una valoración positiva, o si se desechó y por qué.
Si a un futbolista, el entrenador le dice que tiene que moverse en un sector determinado de la cancha, pues forma parte de una estrategia de juego, sabremos que lo entendió, si así lo hace; la decisión del entrenador y el desempeño individual del jugador dentro de un equipo puede generar un resultado favorable.
Algunos animales reciben entrenamiento, los lazarillos por ejemplo. Y es hasta que entienden, que pueden llevar a cabo su entrenamiento.
¿Cómo entienden los animales si no tienen entendimiento?
El instinto es un grado de entendimiento, al poner una mano en el fuego se puede comprobar.
A un niño para que aprenda a dejar el pañal, y controlar sus esfínteres, se le repite durante una temporada lo que debe hacer, hasta que se convierte en hábito e independencia.
A un niño en esa etapa se le repite por que desconoce todo lo que gira en torno a ese conocimiento que adquiere de una vez y para toda la vida. Una vez que se interioriza, se convierte en su responsabilidad.
Suele haber un grave equivoco entre comprender e interiorizar.
Se cree que automáticamente uno conduce al otro, y los hechos nos demuestran una y otra vez que no es así.
Cuando en una conferencia o charla, se explica y se expone de forma indirecta, los temas quedan susceptibles de ser “interpretados” hasta la tergiversación. Hoy por ejemplo parece ser muy fácil hablar de un Marx completamente opuesto al Marx original, como tener la falsa libertad de jugar al fútbol en una mesa de billar. Se ha despertado una carrera por opinar arbitrariamente de temas sobre los que se desconoce absolutamente todo, y se manifiesta como si la libertad de expresión gozara de inmunidad con respecto a ser ejercida con responsabilidad, conocimiento y compromiso. Como si en el tener forma humana estuviera implícito saber ejercer el criterio, saber como funciona el hígado, saber que es la dignidad, etc. La historia confirma esto de manera reiterativa.
¿Qué desencadenan en este momento las lecturas del acontecer humano en todas sus manifestaciones? ¿Dónde se enseña el abecedario para entender a una civilización tan incivilizada, a una rebeldía tan uniformada, a una comunicación tan incomunicada? ¿Quién está destituyendo las palabras y cambiándolas por su contrario?, se confunde la dignidad con la soberbia, el egoísmo con el amor, la humildad con debilidad, la inteligencia con utilidad o astucia, la claridad con la intransigencia, quién está provocando tanto ruido para evitar sano silencio.
Qué provoca el conocimiento de otro, en el propio conocimiento a través de un libro, una canción, una obra teatral. ¿ Por qué las manifestaciones artísticas cuando lo son, o de cualquier otro rubro, no interpelan al espectador? que sucede al no sentirse identificado con un personaje de novela, o con el tema y los argumentos de esta, será que las posibilidades de identificación están acaparadas por la sobresaturación de superhéroes exportada por un país hipocondríaco del ataque inminente por fuerzas extranjeras o alienígenas. Se lee a Shakespeare o a Ibsen, a Cervantes, a Galeano, como algo que dice y expone otro, sin encender nada en el lector, sin provocar algún movimiento.
Es como ver una película como “La Misión” (Roland Joffé, 1986) y concluir que tiene buena fotografía. Cuando, si bien es cierto, la película da para charlar varias tardes sobre la temática, las consecuencias, el planteamiento, las comunidades indígenas en la época de la colonia y actualmente, el sincretismo. Se ven, se leen, se escuchan, se tocan las expresiones pero sin llegar a formar parte del capital simbólico de la persona, de su acervo personal, es como si se masticaran deliciosos alimentos, y después fueran escupidos en vez de ser tragados para nutrir el organismo.
Como intentar sembrar árboles frutales en un una tierra donde solo se quieren construir departamentos.
Si el fuego interno no se alimenta de la leña de Tolstoi,
de Gelman, Pacheco, Guayasamín, termina por apagarse, y comienza el crónico invierno.
Al observar las actitudes que provoca dicha impunidad cultural, se revela una escisión interna, como si el hígado, el corazón y los intestinos fueran autónomos, y funcionaran de forma independiente y no colaborativa, como si alma, mente y cuerpo, trabajaran de manera aislada y no fueran un todo humano.
Como si el juego de roles que se juegan desconociera entre sí a los otros personajes. El estudiante desconoce al novio, el novio al hijo, el hijo al trabajador, y así sucesivamente, un discurso y un sistema de creencias diferente para cada rol de personaje dentro de la misma persona. Parece que se dan vergüenza entre sí. Por este motivo es que no se camina por la calle siendo todo lo que se es, y por la misma razón se dificulta ser lo que se conoce a través de un libro, una canción con sentido, una obra pictórica con espíritu, que pueda conducir al cuestionamiento de formas aceptadas, a re-pensar el pensamiento, asumiendo su provisionalidad, parece que lo que fomenta la flojera mental, el espectáculo fácil, la serie de televisión promotora del humor idiota, tiene mayor campo de influencia, ¿será acaso una de las manifestaciones del síndrome abúlico que caracteriza las actitudes, sin importar la edad ni el oficio?
Es por esto que parece que leer a Nicolás Guillén es exclusivo del trámite académico, y no del proceso existencial, se lee, se comenta, pero no se traga, no nutre, no se lleva consigo cuando se va al médico, o cuando compramos pan, o cuando hacemos el amor, no nos dejamos sembrar éste o aquél poema, ¿quizá por que implica explorar y desarrollar el conocimiento, y no se está dispuesto a estar a la altura del conocer, del saber con sus respectivas premisas, y necesidad de transformación?
Saber algo y actuar como si se ignorara, es una de las vilezas a las que se acostumbra el hombre por miedo,
por cobardía. No se puede saber impunemente, es necesario saber activamente.
Ahora, si no nace la necesidad de cambiar y transformar al ir culturizando la propia tierra, es quizá porque no hay tierra fértil, o porque la conciencia se ha convertido en un artículo de tercera necesidad. El contento y la felicidad a toda costa, puede impedir el dolor de la conciencia.
Lo incomprensible al optar por la opción del contento y la felicidad, esver cada vez más estresados, deprimidos, angustiados, apanicados por cosas que si bien hay veces donde se justifican, la gran mayoría es tan injustificado que parece moda. Cómo se concilia la idea de que la adaptación a un entorno hostil es la manera de estar contento con uno mismo y con lo que se es.
Al estar expuestos a sistemas educativos radicados en sistemas políticos y económicos como en el caso del capitalismo (sistema fallido si los hay desde hace décadas) la comprensión se dificulta debido a que se enseña a competir, no a colaborar y compartir, se enseña a competir desde un modelo que divide al las personas en ganadores y perdedores, este modelo no funciona si se considera la codicia como signo de mediocridad, y la conformidad como signo de integridad. No es sano educar desde una perspectiva económica lo que debería ser mostrado desde una perspectiva humanística y artística. Manifestaciones primarias del ser. Las cuevas de Altamira son anteriores a cualquier antecedente de trueque, el arte como manifestación de la naturaleza forma parte del hombre, y eso es lo que plasma en sus expresiones más antiguas, primigenias.
Así cuando se somete a examen lo “asimilado” parece en el mejor de los casos haberse aprendido para obtener una calificación con la que se compensará el haber estudiado,
se suprime la voluntad de hacerlo por convicción, y se sustituye por la obligación que brinda beneficios.
La obligación es un término que en sus raíces significa enfrentar y atar, y el efecto que surge de ello. Enfrentar cada mañana como un reto a vencer en medio de una carrera dispareja por llegar a destino. Estar atado a los resultados de haber llegado a tiempo, y del desempeño eficiente individual como medio para destacar por sobre los demás.
“El fin justifica los medios” ¿el trabajo está tan lejos de la dignidad y el pleno desarrollo de las facultades humanas que pagan por hacerlo? ¿La gente acude a la escuela para descubrir, conocer, para culturizarse, o para recibir buenas notas y estímulos que lo convierten en alguien que se condiciona a reaccionar por estímulo-respuesta, erradicando así la voluntad? Qué sucedería si la premisa educativa radicara en ayudar a que tu compañero entendiera lo que es interiorizar el conocimiento adquirido, y él hiciera lo mismo por ti y así sucesivamente. El efecto que surge de enfrentar y atar, es la necesidad de garantías, de resultados.
Nada se hace si no hay recompensa ¿es acaso una sociedad de mercenarios?
Si los trabajadores y los estudiantes, en este caso expuesto, tuvieran la opción de recibir un salario, buenas notas y estímulos sin trabajar y sin estudiar ¿lo harían? ¿Elegirían esta opción?
La obligación en todo caso no surge de la propia conciencia o moral, sino más bien es impuesta por un sistema que ha convertido la obligación en un modelo defectuoso de respetabilidad social. Un modelo que implica ser mejor que otro para ser respetado, que implica aprobar y ser calificado por encima de otros, una especie de eugenesia educativa, de racismo académico, por hablar tan solo de este ámbito.
Los chicos a los 15 años ya “analizan” su futuro desde una perspectiva económica en su gran mayoría. Ahora bien, si apelamos a un diálogo mayéutico, descubrimos que Sócrates le revelaba con sus argumentos a los que tuvieran oídos para escucharlo: que creían creer cosas que no creían, que afirmaban sentir cosas que no sentían, que creían saber cosas que NO sabían. En aquél entonces sus discípulos se lo agradecían debido a que les hacía entender el equívoco para erradicarlo, y redireccionar la brújula del conocerse a uno mismo y el entorno. No esté de más recordar que le valió la cicuta.
Hoy en día no se agradece la mayéutica, la ignorancia y la estupidez nunca habían gozado de tales grados de inmunidad e impunidad. La ignorancia de uno mismo conduce irremediablemente a la ignorancia del otro, y del entorno,
de la realidad que decodificamos desde un sistema de creencias asentado en arenas movedizas.
¿Por qué se puede acordar que un libro puede funcionar como una llave para abrir las puertas de adentro, y ver el paisaje, charlar con la gente que pasa, conocernos y reconocernos en lo que leemos, como algo nutritivo para crecer y entender, y momento seguido actuar como si ese acuerdo no hubiera existido?
La alerta roja indica una disminución considerable en las funciones de una voluntad sana, de una buena voluntad.
La voluntad disminuye como consecuencia de una obligación que usurpa e invade zonas que no están en su jurisdicción. No se hacen las cosas por que se quieren hacer, se hacen por que se deben hacer, y un deber sin un querer nos da como resultado automatismo, enajenación, uniformidad, adoctrinamiento y condicionamiento,
que terminan por anular el fuego interno.
Cuando suena la campanita, el perro de Pavlov se pone en marcha. Es harto sabido y repetido a lo largo de la historia que la rebeldía y oposición generan importantes movimientos que han conducido al sano y necesario cuestionamiento de situaciones sociales, políticas, económicas, entre otras. Actualmente esa rebeldía, esa inconformidad, ya no tienen manifestación, en nombre de un limitado progreso que actúa en detrimento del ser humano, se aceptan modelos que convierten a las personas en ratones de laboratorio en manos de científicos del mercado.
Nos enfrentamos constantemente a un equívoco como impedimento crónico para generar compromiso, responsabilidad, renuncia entre otras urgencias humano-sociales. Comprendo, pero cuando la comprensión se somete a la prueba de la experiencia, cuando es necesario actuar al respecto de lo comprendido, se revela la imposibilidad o peor aún se es traicionado por la propia hipocresía.
Se comprende para entender e interiorizar, y se entiende para conocer y actuar. Ser el contenedor de lo aprendido precisa necesariamente interiorizar el conocimiento, nutrirse, asumir las implicaciones que demanda la responsabilidad de conocer, de saber.
No se puede seguir consumiendo refresco negro cuando el agua es robada de los mantos acuíferos de Chiapas, por una empresa sin escrúpulos, no se puede votar por un partido que ha tenido como medida política de paz, el saqueo, la implementación gradual de una inflación tsunami, del terrorismo de estado, y la desaparición forzada de personas, no se puede ni se debe ni se quiere aceptar una sociedad acelerada en nombre de una falsa y estúpida eficiencia, es inaudito ver a cuatro personas "juntas" “comunicándose” con cuatro personas que no están, y dejando de comunicarse entre ellas, es perverso ver una sociedad que suple minuto a minuto su realidad por una realidad ficticia, virtual, anónima, estúpida y descerebrada.
No se puede leer la realidad impunemente, no se puede saber lo que se sabe impunemente, no se puede no saber lo que no se sabe impunemente.
Parece existir un inmenso temor ante las consecuencias de interiorizar y hacer propio un principio, una idea, una posición, un ideal. Esas consecuencias se caracterizan por estimular la conciencia, por comprender que no se entiende sino se transforma en acción, en actitud ante los hechos, en criterio ante las situaciones. Entre la indescifrable y cuantiosa dosis de información desinformante y laberíntica, nos vemos obligados a implementar filtros de calidad con respecto a todo. Disminuye cada vez más el valor del verdadero prestigio, la dignidad del ser y sus creaciones.
Qué se está dispuesto a modificar sin falsas justificaciones ante la urgencia de rescatar la humanidad de una metamorfosis que va develando como resultado un Gregorio Samsa con apariencia de robocop y un sistema operativo que solo reconoce entre más y menos, nunca entre calidad y cantidad.
¿Qué acontece en las fibras nerviosas, en el fuero interno cuando se actúa como si no se supiera algo que se sabe,
o que debería querer saberse, como algo necesario para el pleno desarrollo de las facultades humanas? Escribo desde un imperativo moral pedestre, terreno, donde es la voluntad sin recompensa aparente la que conduce a la autodeterminación.
La alegoría de la caverna de Platón es tan vigente que asusta, ó como dijera Machado: “envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora”. Es conveniente no ver cuando ver implica hacer sin esperar nada a cambio, convencido de que;
el poder hacer es la recompensa de tener la gracia de ver. Hoy ya no se tiene derecho a ignorar lo que está al alcance del conocimiento, y decide ignorarse para no comprometerse.
Se escoge un libro Light, un best seller o un libro de autoayuda, una película de fatídico humor norteamericano, una obra teatral de galanes y princesas tan ajenos al arte teatral como Bin Laden de estar muerto, todo esto en nombre de distraerse pues “la realidad es tan dura” que se necesita evadirse mediante entretenimiento estéril. La dura realidad de muchos radica en la guerra diaria por llegar al supermercado antes que otros, por ponerse camisa azul, o beige, por contratar esta o aquella empresa para remodelar, por ir a Los Ángeles, o a Miami, por comer carne o pescado. Así de dura es la guerra del que no ha experimentado por fortuna una guerra, del que nunca se ha despertado ante la guerra santa con uno mismo, del que a falta de empatía, solidaridad y conciencia, no logra ubicar en la balanza lo importante de lo inútil. No logra darle el peso específico a cada cosa, confunde los gramos con kilos, las onzas con litros, los metros con toneladas, la apariencia con la intención.
Es lamentable como se vende y se vende cara la idea de que la tecnología posibilita el conocimiento, de que los medios de comunicación masiva exponen al público lo que acontece en el mundo de manera imparcial y completa. Es deprimente lo que dedican al hecho basura y lo que otorgan sesgado a la ineptitud de los que capitanean el barco sin saber dominar una brújula.
La ignorancia es un lujo que genera una derrama económica tan cuantiosa como la guerra, las drogas, o el tráfico y el uso de personas. La ignorancia es caldo de cultivo ideal para sembrar oficinas donde podrían sembrarse abedules, para sembrar competitividad donde puede sembrarse colaboración, para sembrar impunidad donde puede sembrarse voluntad para entender, interiorizar, tomar conciencia y actuar.
Crecer un poco a través de un buen libro, de un ensayo, una buena película, una buena obra teatral, una canción con fondo, un poema, una pintura, una charla, es lo que se da en llamar cultura, que viene de dejarse cultivar cosas que vale la pena cosechar.
La impunidad con que se aborda esta noble tarea, y la falta de apreciación en la calidad, está provocando una relativización en las lecturas de la realidad, no se están haciendo lecturas desde diferentes prismas para enriquecer la visión, se están haciendo lecturas arbitrarias y descomprometidas en nombre de que se puede “entender” lo que se elija entender sobre tal tema o cuestión, debido a una “libertad de pensamiento y opinión” sustentada en la ausencia de criterio, y esto entorpece la posibilidad de la verdad.
Galeano es más optimista que yo. Él dice que la literatura que se dirige a las conciencias, actúa sobre ellas, lo cual es cierto, sin embargo lo que a mi me alarma es la disminución en los niveles de conciencia sobre los que debe operar la literatura, y la consecuencia en la falta de voluntad, de la acción que implica el movimiento de la conciencia y la conciencia en movimiento.
Es ubérrima la necesidad de no quedar impune ante lo que captamos a nuestro alrededor, y lo que detona en nuestro interior. Es el sano y constante ejercicio de la voluntad,
el que nos da la llave para entender el conocimiento como experiencia, para cambiar lo que haya que cambiar como signo de comprensión.
Es preciso dejar que la cultura surta efecto en cada uno,
no defenderse por temor a descubrir, interiorizar, revisar y reacomodar constantemente las creencias, aprender y desaprender lo que aceptamos como medida, lo que se decide aceptar como realidad y verdad, como mentira y engaño. ¿Cómo se hace para saber la verdad y no estacionarse ahí, sino continuar hasta no nada más saber la verdad, sino ser verdad?
“El valor de un texto bien podría medirse por lo que desencadena en quien lo lee. Los libros mejores, los mejores ensayos y artículos, los más eficaces poemas y canciones no pueden ser leídos o escuchados impunemente. La literatura, que se dirige a las conciencias, actúa sobre ellas, y cuando la acompañan la intención, el talento y la suerte, dispara en ellas los gatillos de la imaginación y la voluntad de cambio. En la estructura social de la mentira, revelar la realidad implica denunciarla; y se llega más allá cuando el lector crece un poquito a través de la lectura”.
Eduardo Galeano
A menudo ante la explicación de un tema específico, ya sea desde un ámbito docente, hasta el cotidiano entre familiares y amigos, el escucha puede comprobar su atención y concentración repitiendo la base argumental del hablante, aceptando y afirmando lo expuesto, o todo lo contrario, puede conceder razón a las ideas planteadas, incluso aportar relaciones con respecto a otros temas afines, enriquecer los argumentos del hablante o refutar.
Ante esta posición con respecto a lo escuchado, el escucha puede creer que entendió, puede corroborar con convicción lo que decidió aceptar como verdad, o como algo convincente, certero, asertivo, lúcido, equilibrado o todo lo contrario y todos los matices en medio que puedan detonarse. La cuestión surge cuando se somete a prueba la comprensión para descubrir si se asimiló como entendimiento, como algo propio, asumido, en el caso de una valoración positiva, o si se desechó y por qué.
Si a un futbolista, el entrenador le dice que tiene que moverse en un sector determinado de la cancha, pues forma parte de una estrategia de juego, sabremos que lo entendió, si así lo hace; la decisión del entrenador y el desempeño individual del jugador dentro de un equipo puede generar un resultado favorable.
Algunos animales reciben entrenamiento, los lazarillos por ejemplo. Y es hasta que entienden, que pueden llevar a cabo su entrenamiento.
¿Cómo entienden los animales si no tienen entendimiento?
El instinto es un grado de entendimiento, al poner una mano en el fuego se puede comprobar.
A un niño para que aprenda a dejar el pañal, y controlar sus esfínteres, se le repite durante una temporada lo que debe hacer, hasta que se convierte en hábito e independencia.
A un niño en esa etapa se le repite por que desconoce todo lo que gira en torno a ese conocimiento que adquiere de una vez y para toda la vida. Una vez que se interioriza, se convierte en su responsabilidad.
Suele haber un grave equivoco entre comprender e interiorizar.
Se cree que automáticamente uno conduce al otro, y los hechos nos demuestran una y otra vez que no es así.
Cuando en una conferencia o charla, se explica y se expone de forma indirecta, los temas quedan susceptibles de ser “interpretados” hasta la tergiversación. Hoy por ejemplo parece ser muy fácil hablar de un Marx completamente opuesto al Marx original, como tener la falsa libertad de jugar al fútbol en una mesa de billar. Se ha despertado una carrera por opinar arbitrariamente de temas sobre los que se desconoce absolutamente todo, y se manifiesta como si la libertad de expresión gozara de inmunidad con respecto a ser ejercida con responsabilidad, conocimiento y compromiso. Como si en el tener forma humana estuviera implícito saber ejercer el criterio, saber como funciona el hígado, saber que es la dignidad, etc. La historia confirma esto de manera reiterativa.
¿Qué desencadenan en este momento las lecturas del acontecer humano en todas sus manifestaciones? ¿Dónde se enseña el abecedario para entender a una civilización tan incivilizada, a una rebeldía tan uniformada, a una comunicación tan incomunicada? ¿Quién está destituyendo las palabras y cambiándolas por su contrario?, se confunde la dignidad con la soberbia, el egoísmo con el amor, la humildad con debilidad, la inteligencia con utilidad o astucia, la claridad con la intransigencia, quién está provocando tanto ruido para evitar sano silencio.
Qué provoca el conocimiento de otro, en el propio conocimiento a través de un libro, una canción, una obra teatral. ¿ Por qué las manifestaciones artísticas cuando lo son, o de cualquier otro rubro, no interpelan al espectador? que sucede al no sentirse identificado con un personaje de novela, o con el tema y los argumentos de esta, será que las posibilidades de identificación están acaparadas por la sobresaturación de superhéroes exportada por un país hipocondríaco del ataque inminente por fuerzas extranjeras o alienígenas. Se lee a Shakespeare o a Ibsen, a Cervantes, a Galeano, como algo que dice y expone otro, sin encender nada en el lector, sin provocar algún movimiento.
Es como ver una película como “La Misión” (Roland Joffé, 1986) y concluir que tiene buena fotografía. Cuando, si bien es cierto, la película da para charlar varias tardes sobre la temática, las consecuencias, el planteamiento, las comunidades indígenas en la época de la colonia y actualmente, el sincretismo. Se ven, se leen, se escuchan, se tocan las expresiones pero sin llegar a formar parte del capital simbólico de la persona, de su acervo personal, es como si se masticaran deliciosos alimentos, y después fueran escupidos en vez de ser tragados para nutrir el organismo.
Como intentar sembrar árboles frutales en un una tierra donde solo se quieren construir departamentos.
Si el fuego interno no se alimenta de la leña de Tolstoi,
de Gelman, Pacheco, Guayasamín, termina por apagarse, y comienza el crónico invierno.
Al observar las actitudes que provoca dicha impunidad cultural, se revela una escisión interna, como si el hígado, el corazón y los intestinos fueran autónomos, y funcionaran de forma independiente y no colaborativa, como si alma, mente y cuerpo, trabajaran de manera aislada y no fueran un todo humano.
Como si el juego de roles que se juegan desconociera entre sí a los otros personajes. El estudiante desconoce al novio, el novio al hijo, el hijo al trabajador, y así sucesivamente, un discurso y un sistema de creencias diferente para cada rol de personaje dentro de la misma persona. Parece que se dan vergüenza entre sí. Por este motivo es que no se camina por la calle siendo todo lo que se es, y por la misma razón se dificulta ser lo que se conoce a través de un libro, una canción con sentido, una obra pictórica con espíritu, que pueda conducir al cuestionamiento de formas aceptadas, a re-pensar el pensamiento, asumiendo su provisionalidad, parece que lo que fomenta la flojera mental, el espectáculo fácil, la serie de televisión promotora del humor idiota, tiene mayor campo de influencia, ¿será acaso una de las manifestaciones del síndrome abúlico que caracteriza las actitudes, sin importar la edad ni el oficio?
Es por esto que parece que leer a Nicolás Guillén es exclusivo del trámite académico, y no del proceso existencial, se lee, se comenta, pero no se traga, no nutre, no se lleva consigo cuando se va al médico, o cuando compramos pan, o cuando hacemos el amor, no nos dejamos sembrar éste o aquél poema, ¿quizá por que implica explorar y desarrollar el conocimiento, y no se está dispuesto a estar a la altura del conocer, del saber con sus respectivas premisas, y necesidad de transformación?
Saber algo y actuar como si se ignorara, es una de las vilezas a las que se acostumbra el hombre por miedo,
por cobardía. No se puede saber impunemente, es necesario saber activamente.
Ahora, si no nace la necesidad de cambiar y transformar al ir culturizando la propia tierra, es quizá porque no hay tierra fértil, o porque la conciencia se ha convertido en un artículo de tercera necesidad. El contento y la felicidad a toda costa, puede impedir el dolor de la conciencia.
Lo incomprensible al optar por la opción del contento y la felicidad, esver cada vez más estresados, deprimidos, angustiados, apanicados por cosas que si bien hay veces donde se justifican, la gran mayoría es tan injustificado que parece moda. Cómo se concilia la idea de que la adaptación a un entorno hostil es la manera de estar contento con uno mismo y con lo que se es.
Al estar expuestos a sistemas educativos radicados en sistemas políticos y económicos como en el caso del capitalismo (sistema fallido si los hay desde hace décadas) la comprensión se dificulta debido a que se enseña a competir, no a colaborar y compartir, se enseña a competir desde un modelo que divide al las personas en ganadores y perdedores, este modelo no funciona si se considera la codicia como signo de mediocridad, y la conformidad como signo de integridad. No es sano educar desde una perspectiva económica lo que debería ser mostrado desde una perspectiva humanística y artística. Manifestaciones primarias del ser. Las cuevas de Altamira son anteriores a cualquier antecedente de trueque, el arte como manifestación de la naturaleza forma parte del hombre, y eso es lo que plasma en sus expresiones más antiguas, primigenias.
Así cuando se somete a examen lo “asimilado” parece en el mejor de los casos haberse aprendido para obtener una calificación con la que se compensará el haber estudiado,
se suprime la voluntad de hacerlo por convicción, y se sustituye por la obligación que brinda beneficios.
La obligación es un término que en sus raíces significa enfrentar y atar, y el efecto que surge de ello. Enfrentar cada mañana como un reto a vencer en medio de una carrera dispareja por llegar a destino. Estar atado a los resultados de haber llegado a tiempo, y del desempeño eficiente individual como medio para destacar por sobre los demás.
“El fin justifica los medios” ¿el trabajo está tan lejos de la dignidad y el pleno desarrollo de las facultades humanas que pagan por hacerlo? ¿La gente acude a la escuela para descubrir, conocer, para culturizarse, o para recibir buenas notas y estímulos que lo convierten en alguien que se condiciona a reaccionar por estímulo-respuesta, erradicando así la voluntad? Qué sucedería si la premisa educativa radicara en ayudar a que tu compañero entendiera lo que es interiorizar el conocimiento adquirido, y él hiciera lo mismo por ti y así sucesivamente. El efecto que surge de enfrentar y atar, es la necesidad de garantías, de resultados.
Nada se hace si no hay recompensa ¿es acaso una sociedad de mercenarios?
Si los trabajadores y los estudiantes, en este caso expuesto, tuvieran la opción de recibir un salario, buenas notas y estímulos sin trabajar y sin estudiar ¿lo harían? ¿Elegirían esta opción?
La obligación en todo caso no surge de la propia conciencia o moral, sino más bien es impuesta por un sistema que ha convertido la obligación en un modelo defectuoso de respetabilidad social. Un modelo que implica ser mejor que otro para ser respetado, que implica aprobar y ser calificado por encima de otros, una especie de eugenesia educativa, de racismo académico, por hablar tan solo de este ámbito.
Los chicos a los 15 años ya “analizan” su futuro desde una perspectiva económica en su gran mayoría. Ahora bien, si apelamos a un diálogo mayéutico, descubrimos que Sócrates le revelaba con sus argumentos a los que tuvieran oídos para escucharlo: que creían creer cosas que no creían, que afirmaban sentir cosas que no sentían, que creían saber cosas que NO sabían. En aquél entonces sus discípulos se lo agradecían debido a que les hacía entender el equívoco para erradicarlo, y redireccionar la brújula del conocerse a uno mismo y el entorno. No esté de más recordar que le valió la cicuta.
Hoy en día no se agradece la mayéutica, la ignorancia y la estupidez nunca habían gozado de tales grados de inmunidad e impunidad. La ignorancia de uno mismo conduce irremediablemente a la ignorancia del otro, y del entorno,
de la realidad que decodificamos desde un sistema de creencias asentado en arenas movedizas.
¿Por qué se puede acordar que un libro puede funcionar como una llave para abrir las puertas de adentro, y ver el paisaje, charlar con la gente que pasa, conocernos y reconocernos en lo que leemos, como algo nutritivo para crecer y entender, y momento seguido actuar como si ese acuerdo no hubiera existido?
La alerta roja indica una disminución considerable en las funciones de una voluntad sana, de una buena voluntad.
La voluntad disminuye como consecuencia de una obligación que usurpa e invade zonas que no están en su jurisdicción. No se hacen las cosas por que se quieren hacer, se hacen por que se deben hacer, y un deber sin un querer nos da como resultado automatismo, enajenación, uniformidad, adoctrinamiento y condicionamiento,
que terminan por anular el fuego interno.
Cuando suena la campanita, el perro de Pavlov se pone en marcha. Es harto sabido y repetido a lo largo de la historia que la rebeldía y oposición generan importantes movimientos que han conducido al sano y necesario cuestionamiento de situaciones sociales, políticas, económicas, entre otras. Actualmente esa rebeldía, esa inconformidad, ya no tienen manifestación, en nombre de un limitado progreso que actúa en detrimento del ser humano, se aceptan modelos que convierten a las personas en ratones de laboratorio en manos de científicos del mercado.
Nos enfrentamos constantemente a un equívoco como impedimento crónico para generar compromiso, responsabilidad, renuncia entre otras urgencias humano-sociales. Comprendo, pero cuando la comprensión se somete a la prueba de la experiencia, cuando es necesario actuar al respecto de lo comprendido, se revela la imposibilidad o peor aún se es traicionado por la propia hipocresía.
Se comprende para entender e interiorizar, y se entiende para conocer y actuar. Ser el contenedor de lo aprendido precisa necesariamente interiorizar el conocimiento, nutrirse, asumir las implicaciones que demanda la responsabilidad de conocer, de saber.
No se puede seguir consumiendo refresco negro cuando el agua es robada de los mantos acuíferos de Chiapas, por una empresa sin escrúpulos, no se puede votar por un partido que ha tenido como medida política de paz, el saqueo, la implementación gradual de una inflación tsunami, del terrorismo de estado, y la desaparición forzada de personas, no se puede ni se debe ni se quiere aceptar una sociedad acelerada en nombre de una falsa y estúpida eficiencia, es inaudito ver a cuatro personas "juntas" “comunicándose” con cuatro personas que no están, y dejando de comunicarse entre ellas, es perverso ver una sociedad que suple minuto a minuto su realidad por una realidad ficticia, virtual, anónima, estúpida y descerebrada.
No se puede leer la realidad impunemente, no se puede saber lo que se sabe impunemente, no se puede no saber lo que no se sabe impunemente.
Parece existir un inmenso temor ante las consecuencias de interiorizar y hacer propio un principio, una idea, una posición, un ideal. Esas consecuencias se caracterizan por estimular la conciencia, por comprender que no se entiende sino se transforma en acción, en actitud ante los hechos, en criterio ante las situaciones. Entre la indescifrable y cuantiosa dosis de información desinformante y laberíntica, nos vemos obligados a implementar filtros de calidad con respecto a todo. Disminuye cada vez más el valor del verdadero prestigio, la dignidad del ser y sus creaciones.
Qué se está dispuesto a modificar sin falsas justificaciones ante la urgencia de rescatar la humanidad de una metamorfosis que va develando como resultado un Gregorio Samsa con apariencia de robocop y un sistema operativo que solo reconoce entre más y menos, nunca entre calidad y cantidad.
¿Qué acontece en las fibras nerviosas, en el fuero interno cuando se actúa como si no se supiera algo que se sabe,
o que debería querer saberse, como algo necesario para el pleno desarrollo de las facultades humanas? Escribo desde un imperativo moral pedestre, terreno, donde es la voluntad sin recompensa aparente la que conduce a la autodeterminación.
La alegoría de la caverna de Platón es tan vigente que asusta, ó como dijera Machado: “envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora”. Es conveniente no ver cuando ver implica hacer sin esperar nada a cambio, convencido de que;
el poder hacer es la recompensa de tener la gracia de ver. Hoy ya no se tiene derecho a ignorar lo que está al alcance del conocimiento, y decide ignorarse para no comprometerse.
Se escoge un libro Light, un best seller o un libro de autoayuda, una película de fatídico humor norteamericano, una obra teatral de galanes y princesas tan ajenos al arte teatral como Bin Laden de estar muerto, todo esto en nombre de distraerse pues “la realidad es tan dura” que se necesita evadirse mediante entretenimiento estéril. La dura realidad de muchos radica en la guerra diaria por llegar al supermercado antes que otros, por ponerse camisa azul, o beige, por contratar esta o aquella empresa para remodelar, por ir a Los Ángeles, o a Miami, por comer carne o pescado. Así de dura es la guerra del que no ha experimentado por fortuna una guerra, del que nunca se ha despertado ante la guerra santa con uno mismo, del que a falta de empatía, solidaridad y conciencia, no logra ubicar en la balanza lo importante de lo inútil. No logra darle el peso específico a cada cosa, confunde los gramos con kilos, las onzas con litros, los metros con toneladas, la apariencia con la intención.
Es lamentable como se vende y se vende cara la idea de que la tecnología posibilita el conocimiento, de que los medios de comunicación masiva exponen al público lo que acontece en el mundo de manera imparcial y completa. Es deprimente lo que dedican al hecho basura y lo que otorgan sesgado a la ineptitud de los que capitanean el barco sin saber dominar una brújula.
La ignorancia es un lujo que genera una derrama económica tan cuantiosa como la guerra, las drogas, o el tráfico y el uso de personas. La ignorancia es caldo de cultivo ideal para sembrar oficinas donde podrían sembrarse abedules, para sembrar competitividad donde puede sembrarse colaboración, para sembrar impunidad donde puede sembrarse voluntad para entender, interiorizar, tomar conciencia y actuar.
Crecer un poco a través de un buen libro, de un ensayo, una buena película, una buena obra teatral, una canción con fondo, un poema, una pintura, una charla, es lo que se da en llamar cultura, que viene de dejarse cultivar cosas que vale la pena cosechar.
La impunidad con que se aborda esta noble tarea, y la falta de apreciación en la calidad, está provocando una relativización en las lecturas de la realidad, no se están haciendo lecturas desde diferentes prismas para enriquecer la visión, se están haciendo lecturas arbitrarias y descomprometidas en nombre de que se puede “entender” lo que se elija entender sobre tal tema o cuestión, debido a una “libertad de pensamiento y opinión” sustentada en la ausencia de criterio, y esto entorpece la posibilidad de la verdad.
Galeano es más optimista que yo. Él dice que la literatura que se dirige a las conciencias, actúa sobre ellas, lo cual es cierto, sin embargo lo que a mi me alarma es la disminución en los niveles de conciencia sobre los que debe operar la literatura, y la consecuencia en la falta de voluntad, de la acción que implica el movimiento de la conciencia y la conciencia en movimiento.
Es ubérrima la necesidad de no quedar impune ante lo que captamos a nuestro alrededor, y lo que detona en nuestro interior. Es el sano y constante ejercicio de la voluntad,
el que nos da la llave para entender el conocimiento como experiencia, para cambiar lo que haya que cambiar como signo de comprensión.
Es preciso dejar que la cultura surta efecto en cada uno,
no defenderse por temor a descubrir, interiorizar, revisar y reacomodar constantemente las creencias, aprender y desaprender lo que aceptamos como medida, lo que se decide aceptar como realidad y verdad, como mentira y engaño. ¿Cómo se hace para saber la verdad y no estacionarse ahí, sino continuar hasta no nada más saber la verdad, sino ser verdad?
lunes, 4 de mayo de 2015
La vida según Galeano I
Gracias a tijobrae 2
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